Capítulo 107: Matar o morir.
Maximiliano no quería que Arianna fuera feliz, porque sentía que su odiado hermano mayor era feliz a través de ella y no lo soportaba. Toda su vida había odiado con todas sus fuerzas a su despreciable hermano mayor quien siempre fue preferido por su madre; la sola idea de imaginarlo siendo feliz, le revolvió el estómago. En ese momento un dolor punzante le atravesó las sienes nuevamente. Levantándose en busca de sus pastillas, Maximiliano sintió un fuerte mareo que lo hizo caer abruptamente.
— ¡Señor Urriaga!, ¿Se encuentra bien? — cuestionó una de las sirvientas que se hallaba en el saloncito y quien corrió a socorrerlo de inmediato.
Ayudándolo a levantarse, Maximiliano miró con reproche a la sirvienta y rápidamente se incorporó.
— No me toques…atrevida, eres solo una sirvienta, no vuelvas a poner tus sucias manos sobre mi o serás despedida. — regaño con crueldad.
Los ojos de la sirvienta se aguaron al recibir aquel regaño tan cruel y rápidamente salió de la habitación disculpándose.