Adanna
Ver el humo, los cadáveres y la destrucción era un golpe fuerte a mi estado de ánimo, que ya era caótico.
Las lágrimas me inundaban y no soportaba ver tanto dolor en mi manada, tampoco la mirada de odio de los líderes que se encontraban apresados hasta que se organizara el liderazgo de la manada y se decidiera quién era traidor y quién no.
Ya sin la armadura, tras darme un baño y quedarme en mi antigua habitación, empecé a sopesar lo sucedido y no pude evitar llorar.
Ahora, este lugar se