Capítulo 52

Iker

Flotaba en el vasto cielo oscuro, como si fuera de noche, pero sin luna y sin estrellas. El frío me arropaba el alma y el dolor era una constante en mí.

De repente, sentí que caía.

La velocidad era abrumadora, hasta que, en un instante, me vi en un campo y la claridad trajo formas a mi vista: árboles, montañas, una grama verde.

A lo lejos había un estanque, y estaba allí mi hermosa Adanna, con su cabello suelto y su ropa de guerrera; parecía estar descansando.

Observé mis manos y noté que
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