Capítulo 38

Iker

Mis ojos estaban puestos en ella, en lo que decía, en esa sonrisa hermosa cada vez que algo le parecía gracioso… o simplemente la tenía porque estaba muy feliz.

Yo también lo estaba, pues pronto uniríamos nuestras vidas para siempre, a pesar de la tristeza del duelo por la pérdida del alfa William, que fue como un padre para mí: un apoyo, un maestro, un líder a quien admiraba y respetaba mucho.

Aun así, nuestra felicidad era muy obvia. Porque, en medio de tanta tristeza y caos, nuestro amo
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