Adanna
Ella bajó la mirada. Luego volvió a encararme y sus ojos se veían profundos e intensos, de una forma intimidante.
—Me refiero a que sea parte de ti, no que alguien te lo haya puesto. No un tatuaje, no un dibujo, no un diseño, sino una naturaleza, una identidad. ¿Me puedes explicar cómo fue que apareció en tu muñeca? ¿Estás segura de que no te lo hiciste?
Solté un largo suspiro y mi cuerpo se relajó en la silla. Sentía que permanecería un poco más en ese consultorio.
—No me lo hice. El ta