Adanna
Me puse ropa cómoda, la misma de siempre: pantalón de licra, blusa tipo pirata, ancha y de color crema claro, y mis botas y rodilleras. Luego me peiné el cabello en una coleta alta.
Hoy iría a entrenar.
Llevaba casi una semana aquí tirada, sin mover el cuerpo, y eso ya me estaba pasando factura.
Solté un largo suspiro mientras me miraba en el espejo.
—¿Vestirme así causó que él me dejara? —le cuestioné a la imagen que se reflejaba ante mí—. Quizás si yo fuera más femenina, él me hubiese