Capítulo 7: La grieta
Adrian no recordó cómo salió de la habitación de Elena.
Un momento estaba allí, atrapado bajo su mirada, con el dibujo aún temblando entre sus manos.
Y al siguiente—
El pasillo.
Largo. Blanco. Demasiado silencioso.
El aire le pesaba en los pulmones.
—Doctor.
La voz de Lila llegó desde algún punto detrás de él, pero sonó distante, como si atravesara agua.
—Adrian, detente.
Él no lo hizo.
Siguió caminando hasta que sus manos chocaron contra la puerta de su oficina. La cerró