El pelirrojo se levantó camino hasta la mesa donde varias copas y bocadillos estaba servidos y tomo una copa de vino
—Vamos a brindar, esta noche hemos recibido el regalo más grande que la Diosa Luna pudo otorgarnos, devolvernos a nuestro hermano y es un obsequio que muy pocas veces se ha concedido—Derek alzo la copa —Por la felicidad de Conan y de Jena y por una vida muy, muy, muy larga.
Todos gritaron en unísono ¡Salud!, ¡Por Conan! Chocaron las copas y bebieron entre sonrisas y cotilleos, Co