Las cosas se salieron de control, lo ultimo que Edmundo necesitaba era que su padre supiera de la existencia de ese niño, si descubrían que ese bastardo era suyo tendría una pena, un castigo, hasta el desprecio y hasta el exilio solo por tomar lo que no le pertenecía.
Eso no convenia a sus planes.
—¿Me quieres explicar que hace ese mocoso aquí? —sacudió a Samara del brazo apretando con mucha fuerza, casi escuchaba el crujir de su hueso.
—Lo olvide en la oficina de Conan el lo trajo a casa —habl