La noche trascurrió con una paz helada, la manada estaba en guardia, rolado turnos para algunos descansaban mientras que otros recorrían las calles y custodiaban la casa, aguardando de pronto una emboscada.
Jena apenas dormía, entre alimentar Jarek y cuidar de Conan, trata de estar al pendiente para cualquier necesidad, el Alfa Boran se quedó en otra habitación, Kenia fue a dormir para relevar un par de horas en la madruga a Jena.
Ya muy entrada la noche la respiración de Conan se volvió sesea