El aullido de cinco lobos vigilantes sonó en lo ancho del valle, una manada intrusa cruzo sin autorización los límites de los Imperión corriendo como bestias sin raciocinio, furiosos, firmes con pasos que cimbraban hasta el mínimo espacio de tierra.
Conan debía ir al frente como el alfa, ahora ni siquiera estaba en condiciones de entablar una negociación, pensar en pelear o liberar su lobo era imposible.
El Alfa Boran era viejo y aunque se consideraba fuerte y capaz de defender a su manada el t