Capítulo 7: Haré lo que quieras.
—Celeste, te estoy hablando —la voz firme pero suave de Thomoe la sacó de su ensueño.
Celeste, con las mejillas ardiendo, desvió la mirada.
«Solo estoy fantaseando», pensó, tratando de recuperar la compostura.
Thomoe estaba parado en la puerta, sus ojos intensos permanecían clavados en ella.
—¿Qué te pasó en la mejilla? —preguntó, escudriñándola con curiosidad.
—Dormí sobre mi mano —murmuró Celeste, incómoda—. Traté de cubrirlo, pero no me sé maquillar.
Thomoe entrecerró los ojos, cruzand