Wilson le tomó la mano suavemente mientras se dirigían hacia el helicóptero.
—¿Listos para despegar? —preguntó el piloto, preparando los controles con precisión.
—Sí, nos dieron las coordenadas, ¿verdad? —confirmó Wilson, revisando mentalmente los detalles del viaje.
—Sí, señor —respondió el piloto con profesionalidad.
—Perfecto. Vamos, cariño, te ayudaré con el cinturón —dijo Wilson con una sonrisa, asegurando que Tete estuviera cómoda y segura.
—Gracias —agradeció Tete, sonriendo mientras se