Monica apareció de repente y abrazó a Celeste con entusiasmo, provocando una risa entre sorprendida y divertida de su amiga.
—¡Ay, duele! —exclamó Celeste mientras intentaba liberarse del abrazo juguetón de Monica.
Dan observó la escena con una sonrisa cómplice.
—Ustedes parecen dos niñas pequeñas —comentó, divertido por la efusividad de las chicas.
—Pero hermosas —añadió Monica con una sonrisa, lanzándole un guiño a Dan, quien correspondió con una mirada afectuosa.
—¿De qué te ríes? —preguntó