La sala del cine estaba envuelta en una atmósfera cargada de tensión, solo ellos y una pareja ocupada en la primera fila estaban en la sala, pero sus miradas ardientes lo abarcaban todo.
—Voy a hacerte mía justo aquí —pronunció Thomoe en un susurro que hacía temblar a Celeste, mientras su aliento cálido acariciaba su piel.
—Podrían vernos —comentó Celeste con voz entrecortada, su pecho subía y bajaba con rapidez por la emoción que le embargaba.
—Lo dudo, están muy ocupados —apuntó él, con una s