Después de recuperar su móvil de manos de Emma, Sebastián regresó a la recámara. Se sentó en el borde de la cama y revisó las notificaciones pendientes que tenía acumuladas.
Entre ellas destacaba un mensaje algo incómodo en el que su asistente, le informaba que su prometida había regresado a Madrid y lo estaba buscando con insistencia.
“La señorita Martina vino a buscarlo en la tarde. Me estuvo preguntando dónde se encuentra”.
Sebastián cerró los ojos un instante. Aquella noticia, que unos