Retomando las riendas...
La biblioteca permaneció en un silencio casi absoluto.
Iván Belmonte seguía de pie junto al enorme ventanal, con la mirada perdida sobre los viñedos que se extendían hasta perderse en el horizonte. Aquellas tierras, que durante tantos años había considerado suyas, se habían convertido de pronto en una amenaza constante. Sebastián Duarte tenía los documentos. Y, tarde o temprano, tendría que enfrentarse a aquella realidad.
El teléfono vibró entre sus manos. Miró la pantalla, era André. Le con