Crecen las sospechas

Gisela permaneció junto a la puerta, intentando escuchar algo más.

Sin embargo, al otro lado hubo un silencio largo.

Dentro, Clara le hizo un gesto con la mano pidiéndole a Anastasia que guardara silencio. Desde allí podía notar la sombra de alguien.

Gisela se vio obligada a continuar con su camino.

Finalmente cuando la sombra desapareció y se escucharon los pasos alejarse, la sirvienta habló:

—Creo que alguien estaba escuchando.

—¿Tú crees?

—Sí, tal vez haya sido Emma.

—Eso espe
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