Lo amo aunque no deba...
Poco después, Clara llevó la cena al dormitorio de Anastasia.
—No tengo hambre.
—¿Sucedió algo? —preguntó al ver la expresión de tristeza en su rostro.
—Se me olvidó contarte algo.
—¿Qué pasó? —cuestionó Clara mientras tomaba asiento frente a ella.
Anastasia respiró profundamente.
—Hoy vi a Sebastián.
—¿Dónde?
—En el restaurante. —dijo con voz trémula— Ya no parecía aquel jardinero que conocí. Llevaba un traje impecable y estaba recién afeitado. Se veía muy diferente y… estaba con Ma