Contra reloj...
Clara bajó las escaleras con paso apresurado y regresó a la cocina. Aún podía sentir la mirada de Gisela clavada sobre ella. Respiró hondo para serenarse. Tenía que terminar de ayudar a María con el almuerzo cuanto antes. Solo entonces podría subir a la habitación de Anastasia para llevarle su comida y entregarle el sobre que Sebastián le había enviado, antes de que la mala suerte volviera a cruzarse en su camino.
Cuando por fin terminó de preparar la bandeja con el almuerzo de Anastasia, Clar