Mientras que Donato se desplomó sosteniendo el cuerpo de Fiorella, a la distancia el sonido de las sirenas se acercaba, Donato no pudo soportar más y las lágrimas invadieron su rostro.
Era entendible, Fiorella era su mundo, la base de su estabilidad, los peldaños que lo llevaban directo a una vida nueva, una donde encontraría paz y tranquilidad.
Los paramédicos hicieron presencia, Fiorella fue llevada sobre una camilla, Donato sostuvo su mano, un enorme nudo en su garganta impedía que pudiera