Fiorella tomó asiento frente a Federico, su mirada, cada gesticulación hacía que Fiorella olvidara las palabra que había practicado, su respiración estaba bastante agitada, él no retiraba la mirada de Fiorella logrando hacerle sentir que era una pequeña presa.
—Aún recuerdo aquella vez que nos vimos, te mostrabas imponente, llena de valor y altivez, pero ahora te muestras dócil y vulnerable, hasta cambiaste de nombre —Fiorella inclinó la cabeza.
»Esa vez aseguraste ser Leticia, la esposa de Do