Donato bajó la mirada fijándose en su cuerpo, estaba intacto, mientras que Fiorella continuó tirando del gatillo sin detenerse, el enemigo cayó con el torso perforado sin vida.
—Amor, mírame. Ya pasó —habló Donato cerca de su oído mientras que con la mano bajó la pistola.
—Lo hice —las manos de Fiorella temblaban—. No puedo creerlo, acabé con...
—Amor, salvaste mi vida, nos diste una oportunidad más —interrumpió Donato acariciando su mejilla.
—Nunca creí que sería capaz de hacerlo —Fiorella e