Narrado por Myra
Cruzar el muro con un bebé en brazos no era como la primera vez.
La primera vez lo hice con miedo, sin entender nada, y aun así… el mundo de los lobos me pareció hermoso. Sentí el bosque vivo, el aire limpio, la luna más cerca. Me enamoré de ese lugar sin querer.
Esta vez, lo cruzaba con el cuerpo cansado, con heridas que no se veían y con un hijo pegado a mi pecho.
Eryon no me dejó caminar.
—Sube —me ordenó, ya en forma de lobo, agachándose frente a mí.
—Puedo hacerlo —protes