Narrado por Eryon
No estaba dormido del todo.
Mi cuerpo descansaba, pero mi mente seguía alerta, como si esperara un ataque incluso dentro de mi propia cama. Desde que la “Luna” resultó ser una humana, el castillo dejó de sentirse mío. La noche dejó de ser un lugar seguro.
Un crujido.
Luego otro, más leve, cerca de la puerta.
Abrí los ojos de golpe.
El aire cambió. Un olor conocido, cargado, dulce. Perfume. Seda. Intención.
Sentí el colchón hundirse.
Alguien se metió en mi cama.
Me incorporé co