Narrado por Myra
La luna ya está alta cuando el viento cambia.
Estoy en la cama, abrazando la almohada, intentando no pensar en cómo se sintió el beso de Eryon.
En cómo me tembló el cuerpo.
En cómo mi lunar respondió a él.
Entonces la ventana se abre con un golpe seco.
Me incorporo de inmediato.
—¿Eryon?
—No —responde otra voz—. Pero puedo asegurar que no te alegra tanto verme.
Kaleb.
Salta al interior con la agilidad de un cazador.
Sus ojos miel me examinan de arriba abajo, con una mezcla de rabia, deseo y algo más oscuro.
—¿Qué haces aquí? —pregunto, sujetando la bata con fuerza.
—Buscando respuestas —dice, acercándose—. Desde que regresaste, algo en ti no encaja. No eres la misma mujer que se fue.
Siento el corazón en la garganta.
—La gente cambia —respondo, tratando de sonar altiva, como lo haría Selara—. No tengo que explicarte nada.
Él ríe sin humor.
—Pensé lo mismo… hasta que vi tu hombro. —Sus ojos se afilan—. La cicatriz no está.
Un frío brutal me recorre la espalda.
—No s