Narrado por Myra
La luna ya está alta cuando el viento cambia.
Estoy en la cama, abrazando la almohada, intentando no pensar en cómo se sintió el beso de Eryon.
En cómo me tembló el cuerpo.
En cómo mi lunar respondió a él.
Entonces la ventana se abre con un golpe seco.
Me incorporo de inmediato.
—¿Eryon?
—No —responde otra voz—. Pero puedo asegurar que no te alegra tanto verme.
Kaleb.
Salta al interior con la agilidad de un cazador.
Sus ojos miel me examinan de arriba abajo, con una mezcla d