Narrado por Myra
La garra de Alaric baja despacio hacia el cuello de Eryon.
No es un golpe rápido. Es una ejecución lenta. Un mensaje para mí.
—Mira bien, Luna —dice Alaric, sin apartar la vista del cuerpo—. Así se aprende. Así se castiga la debilidad.
Mi bebé llora en brazos de Evelyn. El sonido me taladra la cabeza.
Alaric inclina la cabeza, como si disfrutara el miedo.
—No sirves para este reino. Te dije que podías destruirlo y lo hiciste sin pensarlo. Una Luna débil… entrega a su manada por