Alessandra estaba confundida, «somos tus hermanos mayores.» Esas palabras se repetían en su cabeza, para ella no podía ser cierto, no podía creerselo. Ella no podía asimilar esas cuatro palabras, cuatro palabras que la dejaron en shock. Su corazón iba a mil por hora, miraba a los Ricci y miró a Orlando, era eso lo que se callaba.
—¿Mis hermanos? — repitió en un susurro, con su voz débil. —¿Pero cómo?
—Déjanos explicarte. — habló calmado Giovanni.
—¡Me abandonasteis! — gritó ya con sus lágrimas