Finalmente Jorge la llevó a casa, aparcó el auto a un costado y como buen caballero descendió del automóvil para abrirle la puerta del copiloto a Linda. Quizás para algunas personas aquella acción solo pudiese ser un pequeño detalle, pero para ella, esos pequeños detalles significaban mucho más aún cuando los días juntos a Jorge estaban llenos de esos pequeños detalles.
—Gracias por traerme —la joven le dedica una sonrisita coqueta y él la corresponde.
—Nah, no es nada. —Deja un ligero beso en