Erick Miller designó un cuarto donde estarían los cuatro esa noche y Linda sentía sus extremidades temblar de los nervios. La joven se sentía tan cohibida que no se atrevía a levantar la cabeza, manteniendo su mirada fija en el piso mientras se adentraba en la habitación.
La habitación estaba iluminada por velas, creando una atmósfera cálida y sensual. Las paredes estaban adornadas con cortinas de terciopelo rojo oscuro y pequeñas luces parpadeantes que creaban una sensación de intimidad. En e