Sasha
La sala permanecía inmóvil, las miradas de los líderes de los clanes fijas en Dante, Adrian y en mí. Cada uno de sus ojos ardía de incertidumbre y escepticismo. Desconfiaban de nosotros, de este pacto que proponíamos, como si fuera una trampa mortal. Y, a decir verdad, no podía culparles. La historia entre los vampiros y los lobos estaba teñida de sangre, traiciones y rupturas. Las alianzas pasadas nunca habían tenido una oportunidad de perdurar. Sin embargo, había que convencer. Había qu