Adrián
La sala se vació lentamente, dejando tras de sí un pesado silencio. El acuerdo había sido firmado, o al menos eso pensábamos. Pero el aire aún parecía estar cargado de una energía vibrante, una tensión palpable que no había desaparecido por completo. Los jefes de los clanes se dispersaban, cada uno volviendo a sus preocupaciones, a sus inquietudes. La duda no había sido completamente disipado, pero habíamos dado un paso crucial.
Sasha, a mi lado, observaba la habitación con una concentra