Sasha
El cielo se había oscurecido a medida que pasaban las horas, y un pesado sentimiento de inquietud impregnaba el aire. Era como si la naturaleza misma se estuviera preparando para ceder bajo el peso de lo que iba a suceder. Me sentía abrumada por la tarea que me esperaba. Cada decisión me parecía aún más pesada que la anterior. Adrian, Dante y yo estábamos en una encrucijada, y la idea de un pacto parecía a la vez una solución y una trampa.
Los tres nos encontrábamos en la sala secreta de