Ezequiel
Los observo, con una sonrisa divertida en los labios. Morgana, siempre tan perfecta en su luz, Dorian, siempre tan protector, y Lucian, con su mirada llena de dudas. Creyeron que al destruir la entidad, al cumplir la profecía, ponían fin a todo esto. Pero no es tan simple.
La profecía no terminó con esta batalla. Solo fue el comienzo.
Me acerco lentamente, mis pasos resonando en el silencio de la noche. Siento su ansiedad, su miedo mezclándose con la confusión que invade el santuario.