Ezequiel
Morgana aún tiembla en los brazos de Dorian. Su respiración es entrecortada, sus ojos perdidos en algún lugar entre el presente y sus recuerdos de antaño. Ya hemos atravesado numerosas pruebas, pero esta me aterra. Porque esta vez, ella lucha contra su propio pasado.
Miro a Lucian, que aprieta los puños. Él también lo sabe. Estamos ligados a ella, mucho más de lo que habíamos imaginado. Las revelaciones del claro no dejan lugar a dudas: ya hemos vivido todo esto, y hemos fracasado.
— D