Sasha
Los días pasan, y el eco de la guerra se desvanece lentamente. Sin embargo, el vacío dejado por las pérdidas sigue allí, pesando sobre mis hombros como una sombra invisible.
Estoy en el balcón de la mansión de los Morvan, observando la ciudad abajo. Aún lleva las cicatrices de los enfrentamientos, pero ya, la vida retoma su curso. Los lobos y los vampiros aprenden a coexistir, a reconstruir un mundo que ya no será gobernado por el miedo y el odio.
Detrás de mí, Adrian se acerca silenciosa