Adrian
La sombra de Soren se ha disipado, pero su presencia aún nos atormenta. Las palabras que dejó resonan en mi cabeza, como un eco que se niega a callar. A mi lado, Sasha permanece inmóvil, la mirada perdida en el vacío, el peso de la verdad depositándose sobre sus hombros, sobre los míos, sobre los dos. La pregunta que arde en mi mente no deja de repetirse: ¿estamos listos para sacrificarlo todo para romper este ciclo, para liberarnos de esta maldición? Ignoro la respuesta, pero sé que una