Sasha
La silueta de Soren permanece ahí, inmóvil, como una sombra congelada en el tiempo. Sus ojos, normalmente llenos de vida y desafío, ahora están vacíos, como si no fuera más que un eco de sí mismo. Un escalofrío me invade al verlo así, una angustia creciente que se mezcla con la confusión. Está ahí, frente a nosotros, pero no parece ser quien conocíamos. Y, sin embargo, su presencia es innegable.
¿Qué quieres decir con eso? pregunta Adrian con una voz tranquila, pero llena de desafío. Está