La sombra de la Esmeralda~
La sombra de la Esmeralda~
Por: Luma
uno

El bullicio de la muchedumbre golpeaba sus oídos con fuerza, al parecer a nadie le importaba que se encontrará enfermo, la servidumbre parecía tener demasiado trabajo aquel día, pues había sido obligado a abrir sus ojos a causa de tanto ruido. Suspiró aún recostado en la cama, su frente yacía cubierta de sudor y su garganta se sentía demasiado seca.

— M-M****a.. —musito mirando hacia la mesa de noche al lado de su cama, pues el vaso de agua yacía vació.

Observo hacia la puerta de su habitación, podía ver movimiento bajo la puerta ¿Acaso había sucedido algo? Al parecer todos se encontraban apresurados, no tenía las energías suficientes para ponerse de pie e ir por un poco de agua, no con la fiebre que tenía desde hace dos días.

 Louis Throne. Omega. 18 años.

La manada Casta del Norte era su hogar, vivía entre enormes árboles y montañas, algo que realmente no le molestaba, porque cuando discutía con sus padres huía a su lugar favorito en medio de las montañas, ese era el único motivo por el cual le gustaba vivir ahí.

Louis, odiaba todo lo demás.

Odiaba a sus padres por no amarlo, odiaba a el resto de la manada por siempre menospreciarlo, odiaba a su hermano gemelo por ser el centro de atención y se odiaba a si mismo por haber nacido.

— Tendré que ir a buscar un poco de agua —murmuro con su garganta ardiendo.

Sus pensamientos solían ser destructivos, no había ni un solo día donde se sintiera realmente bien, pues su propia compañía era lo único que tenía en la manada. No tenía amigos, no contaba con el apoyo de nadie y podía asegurar que había olvidado como era reír de alegría desde hace muchos años atrás. Reunió las pocas fuerzas que tenía y se sentó en la cama, sus pálidos pies tocaron el suelo haciéndolo temblar un poco, se frotó la piel erizada por el frío que sintió y se puso de pie.

Después de todo, necesitaba un poco de agua.

Llevaba enfermo alrededor de cuatro días y la fiebre no había querido irse completamente, no pudo decirle a su madre sobre su estado, aunque realmente a la omega no le interesaba nada que se alejará de Raylin, así que comentarle sobre su salud, sería algo totalmente en vano.

Al abrir la puerta, la luz del día cegó su vista completamente. ¿Como es que el sol se encontraba tan brillante afuera? Era lo que se preguntaba.

— Señor Raylin ¿Se encuentra bien? —preguntó una de las sirvientas de la casa, su expresión preocupada lo hizo sentirse un poco confundido.

— ¡Hana! —otra sirvienta se acercó con expresión horrorizada— Ese no es el señor Raylin —cuchicheó tomándola del brazo— Discúlpela joven Louis —murmuro haciendo una reverencia— No volverá a ocurrir.

Observaba como ambas sirvientas se alejaban a pasos apresurados y aunque siempre sucedía, no lograba acostumbrarse a que lo confundieran con su hermano. Suspiró y empezó a caminar a la dirección contraría, debía ir por un vaso de agua y conseguir algo de medicina.

Su padre,  Joseph Throne; era el alfa de la manada Casta del Norte, no permanecía en casa por mucho tiempo y eso a Louis le podía importar poco. Su madre Emilda Throne, al quedarse siempre en casa, se encargaba de la manada, pues al ser la omega del alfa, su palabra y poder no era refutable.

La cocina se encontraba vacía, se preguntaba donde se encontraban los cocineros de la casa, restándole importancia busco un vaso en los gabinetes y camino hacia el lavaplatos.

— ¿Viste al joven Raylin? Es demasiado guapo.

— ¡Lo sé! Me siento orgullosa de poder trabajar en esta casa y poder ver a tan precioso omega —respondía.

La servidumbre acostumbraba a murmurar ese tipo de cosas y si, Louis estaba muy acostumbrado.

— Raylin, querido. Necesito que te encargues de seleccionar al centinela que se encargará de protegerte.

— Mamá, sabes que eso no es necesario. Puedo defenderme solo —el rubio se quejaba.

— Ya llegas a una edad donde cualquier alfa puede atacarte ¿Acaso quieres eso? No lo olvides por favor, que sea un alfa si es posible.

Ambos omegas abandonaron la casa, sumergidos totalmente en su conversación.

Y si se lo preguntan de nuevo, sí. También estaba acostumbrado a ser ignorado.

Con el vaso de agua en su mano decidió dirigirse de nuevo a su habitación, no tenía pendientes y llevaba ausente ya una semana en el instituto, solo esperaba que no recurrieran a una suspensión, sino su madre tendría otro motivo para decepcionarse de él.

— Oh joven Louis —hablaron a su espalda cuando estuvo a punto de ingresar a su habitación— Su madre me pidió que le avisará sobre la cena esta noche. Se realizará en la casa principal.

— ¿Cena? —preguntó confundido el rubio.

— Si, recuerde que el alfa Throne regresa a la manada hoy —asintió— La cena es para darle la bienvenida.

— No creo poder asistir —murmuro.

— Su madre solicitó su presencia de manera obligatoria —comento apenado.

— Esta bien, Leol  —suspiró— Estaré ahí.

— En unos momentos le entregó su traje —el beta hizo una reverencia— Con su permiso.

Sabía que su presencia en la dichosa cena de su madre no era importante, la manada actuaba como si el rubio fuera invisible y aquello lo irritaba. Odiaba las cenas que organizaba su madre, pues siempre invitaba a lobos de otras manadas y Louis, debía soportar los cuchicheós y las miradas de curiosidad, sabía perfectamente lo que todos murmuraban.

Y lo odiaba.

Odiaba ser, el gemelo no deseado.

Leol Yensen . Beta. 23 años.

El único sirviente de la casa que lo trataba de manera “normal”, también, el único sirviente con el que había sostenido una conversación de más de treinta segundos. El beta le agradaba, su piel morena era preciosa y ni hablar de aquellos hoyuelos que se dibujaban en sus mejillas, Louis lo había observado a lo lejos y aunque sabía que Leol se encontraba enlazado con otro beta, no podía negar que era guapo.

Se adentró a la oscuridad de su habitación, pues las cortinas yacían cerradas de par en par, impidiendo que cualquier rayo de luz se infiltrará en su dormitorio. Las únicas cuatro paredes donde se podía sentir cómodo y donde infinitas veces, lloró, sintiendo todo el peso de ser la vergüenza de la familia Throne.

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