Al día siguiente se encontró encerrado en su habitación, no le importo faltar al instituto, mucho menos esperar un regaño de su padre. Luego de haber escuchado las palabras de su progenitora, corrió escaleras arriba. No durmió en toda la noche y podía sentir el malestar en su cuerpo.
Por no haber ingerido nada y por encontrarse desvelado.
— Haz lo que quieras con ese omega.
Se repetía una y otra vez en la cabeza del rubio ¿Como su madre podía decir algo así? Como era posible haber nacido de una