Maya entró en el club.
La luz le dio en la cara. Música a todo volumen. Sudor en el aire. La gente se movía como si tuviera algo que demostrar. Escaneó la sala con la mirada. No estaba allí para tomar una copa. No estaba allí para bailar. Lo buscó.
En la esquina, cerca de la barandilla VIP, un hombre levantó la vista. Levantó la mano. Un simple gesto. Nada dramático. Maya se acercó a él.
Darsen.
Camisa negra. Mangas remangadas. Mirada serena. No sonrió. Su presencia lo decía todo. Se detuvo fre