La cortina se movió. Rose metió la mano en el bolsillo. Vacío. Ningún arma. Nada. Una enfermera entró. Joven. Ojos cansados. Identificación: Chen.
—Las visitas terminaron hace dos horas. —Su voz era monótona. Ensayada. Rose se irguió—. Tengo autorización. —La enfermera miró la bolsa de suero. Su expresión no cambió—. Tiene que irse.
—Soy su hija —protestó Rose.
—Sé quién es usted. —Chen se acercó al monitor. Comprobó las lecturas. Sus manos estaban firmes. Demasiado firmes—. Su madre está estab