17: Marcha atrás.
Inés pasó saliva, sintiendo la furiosa mirada de su amante sobre ella.
—Emiliano ha insinuado que puede terminar todo esto cuando quiera.
La mirada de su amante se cubrió de oscuridad.
—Él no puede hacer nada de eso, faltan como dos malditas semanas para la estúpida boda.
—Además su padre me llamó, preguntándome si ambos discutimos.
—¿Por qué te llamaría el viejo decrepito para decirte algo así?
—No lo sé, pero supongo que el hijo estuvo en su casa, seguro le dijo que no quiere casarse con