Capítulo 31: Cólera.
Emiliano observó su computador abierto. Un nuevo correo había entrado.
Era de parte de Massiel.
Sus ojos se atestaron de luz, pudo respirar con más tranquilidad; un peso fue retirado de sus hombros.
Profundamente entusiasmado, empezó a leer aquel correo.
La sonrisa del hombre fue decayendo a medida que leía. De pronto, él se transformó en escombros.
«Pensé que eras distinto, ahora veo que eres distinto, eres peor».
La angustia fue arropando el corazón de Emiliano a medida que leía aquel mensaje