16: Visita.
Habían transcurrido tres semanas desde que él había visto por última vez a Massiel. Las ansias de verla otra vez, anudadas al recuerdo de él entrando a su casa y dejándola sobre su cama, eran difíciles de afrontar. Tanto, que no podía concentrar su cabeza en algo ajeno a Massiel. No podía prestarle atención a nada que no se encontrara relacionado con aquella rubia ebria de labios enrojecidos.
Había recibido el correo de ella y lo había leído, por lo menos un millón de veces.
Le había enviado o