El odio es un cóctel molotov, que ha rebrotado en María de una manera peligrosa. Nacho y Luz dan la última calada al cigarrillo, y vuelven a entrar cogidos de la mano.
―Miradla ―dice María al final―. Ahora está con éste, la muy zorra.
Nadie de los cinco sabe que éste es Nacho, porque no lo conocen y supongo que no entienden, porque mi mirada, lejos del odio que siente María, se ha convertido en sombría.
―¿Vamos a otro bar? ¿Vamos a otro barrio? ―dice Jesús.
―Si queréis podemos ir a mi casa, ten