La decisión de Clara estaba tomada, pero el peso de lo que acababa de aceptar la envolvía como una capa invisible que le dificultaba respirar. Mientras Javier explicaba los detalles, Clara se sumergió en una especie de trance. Las piezas comenzaban a encajar, pero a la vez sentía que el futuro era tan incierto como el pasado. La realidad que había conocido ya no era más que una fachada, y la verdadera historia de su familia la arrastraba hacia una oscuridad que no había anticipado.
Al salir de