La niebla de la madrugada cubría la ciudad, ocultando los contornos de los edificios y creando una atmósfera de incertidumbre. Clara caminaba a paso rápido por las calles desiertas, el sonido de sus pasos resonando en el vacío. La tensión en su cuerpo era palpable, y su mente no dejaba de dar vueltas a lo sucedido la noche anterior. El hackeo había sido solo el comienzo. Ahora, todo dependía de lo que sucediera a continuación.
Sofía, siempre tan calculadora, había hecho lo que parecía imposible