Capítulo 17: Confesión inesperada.
—Tu voz suena muy fuerte cuando insultas a tu propia familia, señora Moretti.
La voz de barítono, fría y profunda, rompió el silencio del final del pasillo subterráneo.
Elena se sobresaltó. Sus pasos, que hasta hacía un momento eran firmes, se detuvieron en seco al llegar a la esquina del muro de piedra. Su corazón golpeaba sus costillas con fuerza. No por miedo a que su fachada se desmoronara, sino porque no esperaba que su objetivo principal estuviera allí tan pronto.
Bajo la tenue luz de las