Narrado por Anya
La luz explosiva que había desterrado las sombras dejó tras de sí un silencio sepulcral. Durante unos instantes, el claro se convirtió en un escenario en ruinas: troncos partidos, hojas esparcidas y una bruma tenue que se mezclaba con el humo residual. Mi corazón latía con fuerza, cada latido marcaba el pulso de la batalla que no parecía haber concluido.
A mi lado, Ragnar yacía de rodillas, con la mirada perdida entre la oscuridad que aún amenazaba con envolverlo y la chispa de